Aqui mis bocetos fotograficos.
El cuerpo y su huella en el espacio
Introducción conceptual
Mi propuesta se inscribe dentro de la Estrategia 3 (El cuerpo y su huella en el espacio). Donde el cuerpo no aparece representado directamente sino a través de sus trazas, sus marcas, los vestigios que deja en los espacios que habita. La ausencia se convierte en presencia: el cuerpo se sugiere a través de lo que toca, lo que deforma, lo que moldea.
El primer referente es Salvatore Garau y su propuesta de las esculturas invisibles, piezas que existen sin materia física visible pero que generan un espacio mental y relacional en el espectador. Tomando este giro conceptual como punto de partida, el proyecto explora cómo el cuerpo puede estar presente en la escultura del siglo XXI a través de su negativo: la huella, el contorno, el vacío habitado.
También tengo como referente Antoni Tàpies, sus propuestas de ropas y la ausencia de personas. Su desplazamiento de lo pictórico a lo tridimensional. Su posicionamiento ético y su compromiso político, referente del siglo XX. La ausencia corporal, la presencia del mismo, su mensaje política, la segunda lectura en sus propuestas. Es lo que me atrae para este Reto.
La cama donde dormimos, la silla que usamos, la arena que pisamos: todos estos espacios guardan la memoria corporal de quien los frecuenta. Mi propuesta trabajará con los siguientes tres registros fotográficos que actúan como bocetos escultóricos.
Los tres bocetos
Boceto 1.- Huellas en la arena
El primer boceto trabaja con las huellas dejadas por el cuerpo en dos estados de la arena: húmeda y seca.
- La arena húmeda retiene la presión con fidelidad, esculpiendo el volumen exacto del pie, el talón, los dedos.
- La arena seca, en cambio, retiene apenas el contorno antes de ceder. Esta dualidad entre permanencia y desvanecimiento refleja la relación entre cuerpo y espacio: la huella como escultura efímera.
Conceptualmente, la huella no es el cuerpo, pero lo contiene. La playa como soporte escultórico no permanente; el tiempo y el agua como agentes que transforman y borran la pieza.
Ilustración 1. Dualidad permanencia/evanescencia: la misma acción corporal en dos estados materiales.
Boceto 2. Mesa, silla y plato
Este boceto explora la arquitectura “doméstica” del cuerpo ausente a través del espacio de la mesa. Una primera serie fotográfica muestra la mesa con sillas: el vacío del asiento convoca al cuerpo que habitualmente lo ocuparía. Una segunda serie agrega los platos, los utensilios, quizás para el acto de comer, multiplicando la posibilidad de presencia de varios cuerpos.
Este boceto dialoga con la tradición del bodegón y a la vez la subvierte: no se trata de representar objetos por su belleza formal sino de leer en ellos la huella social y relacional del cuerpo. ¿Quién se sienta aquí? ¿Cuántos cuerpos habitan esta mesa? El espacio doméstico como espacio político, como propone el enunciado de la práctica.

Ilustración 2.- La silla vacía como escultura del ausente; los platos como huella del ritual corporal.
Boceto 3. La cama donde duermo
El tercer boceto es el más íntimo y el que conecta más directamente con el referente de Garau. La cama es el espacio donde el cuerpo pasa un tercio de su existencia, donde descansamos, donde soñamos o atormentamos y más cosas. Las sábanas deformadas, la almohada hundida, el calor residual que la fotografía no puede capturar los volúmenes pero sí sugerir: todo ello conforma una escultura en negativo del cuerpo dormido. Me siento atraído por este tercer boceto. Ya que utilizando un elemento íntimo y cotidiano podemos transmitir muchas sensaciones, donde el espectador pueda imaginar, soñar, reflexionar.
La fotografía de la cama hecha o sin hacer es, en este sentido, el registro de una escultura invisible en los términos de Garau: la pieza existe aunque el cuerpo ya no esté. El espacio de la cama guarda la forma del cuerpo durante horas después de que este lo ha abandonado. El título del proyecto, «Habitación propia», rinde homenaje a Virginia Woolf y su reflexión sobre el espacio como condición de la subjetividad.

Ilustración 3. Detalles: la almohada para ser habitada y los pliegues como registro escultórico de la presencia o ausencia.
Boceto elegido y justificación
El tercer boceto, “la cama donde duermo” es la que creo desarrolla con mayor profundidad el concepto de escultura invisible en la línea de Salvatore Garau. La cama es el espacio donde la huella del cuerpo es más directa, más total: con la posibilidad de sugerir la forma entera del cuerpo queda “impresa” en las sábanas, como una huella efímera, pero repetible.
La referencia a “Una habitación propia” de Virginia Woolf permite articular una reflexión sobre el espacio como condición de la subjetividad y la identidad, conectando así las dimensiones política, social y artística que propone el enunciado.
davidcastro
Hola Carla,
Me ha encantado leer tu propuesta. Se nota muchísimo la claridad con la que has construido el recorrido conceptual y cómo cada boceto abre un territorio distinto dentro de la idea de la huella. Los tres están muy bien planteados, y especialmente me ha gustado la forma en que explicas qué tipo de huella trabaja cada uno: la química, la emocional y la sombra. Es muy fácil seguir tu pensamiento porque articulas muy bien cuerpo, espacio y materialidad.
La opción del “rastro químico” me parece especialmente sugerente. Tiene algo muy silencioso y a la vez muy potente, y creo que abre un campo de experimentación muy interesante entre lo escultórico, lo performativo y lo documental. Además, la relación que estableces con la lectura de Iregui está muy bien traída y refuerza mucho el sentido de la elección.
Como compañera, me resulta muy inspirador ver cómo transformas gestos tan cotidianos en presencia artística, y estoy deseando ver cómo evolucionan esos objetos convertidos en “testigos” de tu cuerpo.
¡Seguro que el resultado será precioso!
Un abrazo,Maria.
Hola María.
Qué alegría leerte, de verdad. Muchísimas gracias por tus palabras tan cuidadas y por tomarte el tiempo de leer la propuesta con tanta atención.
Me hace muy feliz saber que el recorrido conceptual se entiende y que las tres líneas de trabajo transmiten esas distintas formas de huella que quería explorar. A veces una está tan metida en el proceso que duda de si esa articulación llega con claridad, así que tu lectura me da mucho ánimo.
La opción del «Rastro químico» también es la que más me está moviendo ahora mismo. Tiene algo muy silencioso, como dices, pero a la vez muy cargado de presencia, y siento que ahí hay un territorio que quiero seguir abriendo entre gesto, cuerpo y objeto. Me alegra que la relación con Iregui te haya resonado.
Y me emociona lo que dices sobre transformar gestos cotidianos en presencia artística. Para mí es justo ahí donde aparece algo íntimo y verdadero, así que que tú lo percibas me confirma que voy por buen camino.
Gracias de corazón por tu mirada tan generosa. También me inspira mucho ver tu proceso y cómo piensas, así que este intercambio lo valoro un montón.
Un abrazo grande,
Carla